Ese infierno que arde y donde se queman constantemente los cuerpos, ese lugar donde se sufre porque el diablo desde su trono ordena que sus demonios atormenten a los condenados con castigos malvados, dolorosos, y merecidos; en medio de un calor sofocante en las profundidades de la tierra bajo una atmósfera cargada de azufre mientras que los cuerpos son comidos por gusanos que no se queman. ¡Qué horror! Ese lugar no existe, sí, de esta menra no existe, El que existe es peor que ello y eso pasaremos a ver.
1. Palabras para definir: Primeramente definiré tres palabras que se refieren a ese lugar que llamamos “infierno”, las primeras dos palabras son Sheol en hebreo y Hades en griego las cuales significan sepultura conocido como el lugar de los muertos (Hch.2:27 comp. Sal.16:10) y la tercera palabra es Gehena en griego también y significa fuego, el cual proviene de la interpretación del valle de Ge-hinom, el cual estaba ubicado a las afueras de Jerusalén y era el basurero de la ciudad donde se quemaba la basura y se echaba azufre para evitar infecciones, allí es donde en el tiempo romano se tiraban los cuerpos de los crucificados para ser quemados y lo que el fuego no consumía se lo comían los gusanos. De esta realidad se tomo la idea para explicar que ese lugar de tormento llamado “infierno”, no era así era peor que esto, pero la mayoría se quedo con los símbolos y no entendió la intención del escritor bíblico. El nombre correcto es lago de fuego, el cual lo definiremos más adelante. Aclarado este punto vamos al siguiente:
2. ¿Quiénes van al lago de fuego? Tenemos cinco grupos diferentes y estos son: - El diablo y sus demonios Mt.25:41 - Los que rechazan a Dios y no le obedecen II Tes.1:8,9 - Los cristianos apostatas II Pe.2:20-22 - Los cristianos infructuosos Mt.25:30,41 - Aquellos que no estén en el libro de la vida Ap.20:15 De estos dos grupos finales nos abocaremos ahora, leamos Mateo 25:31-46, aquí encontramos que la falta de fruto, conocidas como obras producto de la fe puesta en Cristo no hace merecedores de un calamitoso final. Lamentablemente la tradición católica y evangélica nos ha hecho mucho daño, la primera nos ha dicho que hay que hacer obras para alcanzar el cielo y la segunda que solo la fe es suficiente y ambas son medias verdades por lo tanto mentiras, la realidad es que ambas juntas son la verdad por eso nos dice Santiago “muéstrame tus obras sin tu fe y yo te mostrare mi fe sin mis obras”, la consecuencia de una entrega a Cristo es la obra en beneficio de los demás satisfaciendo desde nuestras posibilidades el hambre de los hambrientos, la sed de los sedientos, el cobijo a los extranjeros, el vestido al desnudo y el acompañamiento al enfermo y al preso, quienes saben que esto deben hacer y no hacen les espera un tormento, el cual es un lugar llamado lago de fuego, donde Dios no esta, hay soledad, allí no se encuentra por lo tanto no se le invoca, esta en oscuridad porque Dios es luz , este es el peor tormento, por ejemplo si Dios esta aún preservando este mundo y miren como la violencia, la maldad y el horror van en aumento, ahora imagínense un lugar donde Él no esté, realmente es espeluznante, ese es el peor tormento.
3. El libro de la vida y las obras: Por ultimo veamos Ap.20:15, dice que los que no estaban inscritos en el libro de la vida se irán al tormento eterno o lago de fuego, dice ¿Quiénes? ¿Quiénes? Los que no están en el libro de la vida y tener obras de misericordia, actos de servicio y obras en bien del prójimo no es dar vida, solo cuando das vida a los demás, podrás estar inscrito en el libro de la vida, no basta con entregar tu vida a Cristo, el siguiente paso es dar vida. Solo te queda dar vida, porque así disfrutaras, reirás y harás la voluntad de Dios para este mundo que se desangra por la indiferencia, en este pasaje de Mateo vemos cuatro actitudes: - Indiferencia: es el estado de animo en el cual no se siente inclinación a hacer algo por alguien ni rechazarlo, mejor dicho no me importa, ese es su problema no el mío - Desidia: es la falta de cuidado y de interés, es negligencia. Es la actitud de ver una necesidad y dejarla allí tal cual está - Insolidaridad: Es la falta de adhesión a la causa o la empresa de otros. Es decir ese no es mi proyecto, no es mi idea por lo tanto no participo. - Inmisericorde: Es la incapacidad de tener misericordia y compasión. Es olvidarse que Dios nos vi en un estado miserable de pecado a nosotros y ahora nosotros no lo hacemos por los que están en necesidad.
Dios le ha puesto en este mundo para que de vida, no se la guarde, ¡de vida! ¡DE VIDA! Y vera que más buenaventura es dar que recibir.